19.10.11

Ron Mueck en el museo San Ildefonso

¿Cuerpos fantásticos?
En mi tesis propongo que el arte fantástico tiene por lo menos tres modos de constituirse: por medio de retratos de seres irreales; por relaciones irreales entre seres y entre objetos, como por ejemplo cambios de escala; y por una mezcla de las dos anteriores. La obra de Ron Mueck pertenece a la fantasía que es tal por cambio de escala. Algunos de los gigantes y personajes chiquitos con los que Mueck realiza este simulacro de cuerpos humanos, me dejan pasmada. Seguramente así deben haber quedado los que vieron por primera vez un cuadro con perspectiva renacentista, un cuadro de Hölbein por ejemplo. Pero, ¿cómo puedo decir que es arte fantástico si las diferencias de escala no ocurren dentro de cada escultura? es decir, no existe una sólo obra de este autor que contenga dos figuras en distinta escala. Una explicación posible para mi poco lógica aseveración es ésta: la ecuación se arma porque las esculturas de Mueck nos implican de tal manera que nos volvemos parte del cuadro, es decir, no somos diferentes de los personajes representados: nuestros cuerpos y las esculturas están en el mismo mundo y por lo tanto, antes de que nos demos cuenta, llegamos a una conclusión visceral: en la sala hay gigantes y hay seres chiquitos, ¡de verdad!

La mujer en la cama
Empequeñecí y estoy frente a una mujer en la cama mirándola como cuando uno mira algo que nunca había visto antes. Y no me refiero a la escultura de Mueck, sino a la mujer como un ser vivo. La mujer en la cama es un ser espectacular, tan complejo, súper “elaborado”. Desde esta perspectiva filosófica que se impone por el cambio de escala surgen muchas preguntas interesantes como las que apuntan al problema de la creación. Conocemos de memoria las fosas nasales, los dedos, los brazos, el pelo de un ser humano,  pero ¿sabemos por qué son así?, nosotros no las creamos así, no es nuestro diseño, entonces ¿quién las hizo? Si me dejo llevar, la fascinación por la representación de Mueck se funde con la fascinación por la obra que es una mujer. Las formas del ser humano son un misterio y estamos ante un paisaje sublime.
Estar frente a esta escultura me hizo ver una mujer desde un punto de vista alterado, nuevo y casi mágico: una perspectiva fantástica. Quién sabe si por estar en esa frecuencia de pensamiento o visión que propone Mueck, observé a la gente mirando la muestra. ¡¿Cómo no voltearse a ver a los otros?! Y observé que muchos en el museo estaban mirando a través del lente de su cámara. A parte de que obviamente es un contrasentido transformar las obras de Mueck a una imagen digital bidimensional, me llamó más la atención ver el contexto de cultura visual[1] en ese momento: la mirada virtual, la que ve pero que no ve “realmente”. La mirada consumidora, que quiere llevarse algo de esta experiencia, que piensa que vale más la pena quedarse con una foto que disfrutar al máximo la experiencia única de ver seres humanos de otra escala, los cuales mientras más miramos con nuestros ojos, únicos y orgánicos, más nos hacen pensar en cosas que sólo se piensan en la intimidad: ¿quiénes somos y quién hizo nuestros cuerpos? ¿Qué nos anima? ¿Por qué estamos aquí y para qué?
Mueck viene del oficio de producir fantasía visual para el cine. Es un perfeccionista de la representación obsesivamente realista. Es como si asistiéramos a una feria de curiosidades, sin embargo estas esculturas nos muestran mucho más que una simulación o una estupenda mentira y se encuentran en los terrenos de las obras sublimes. En el arte posmoderno también existe esta corriente y Frederic Jacobson hace mención a esta experiencia de la cultura del capitalismo tardío con la denominación de lo “sublime histérico” y dice así: “nuestra duda y vacilación momentáneas ante el aliento y calidez de estas figuras de poliéster (refiriéndose a las estatuas de Duane Hanson como “Museum Guard”) se extiende a los seres humanos reales que se mueven a nuestro alrededor en el museo, transformándolos también a ellos, por un breve instante, en simulacros muertos y de pigmentación carnosa. El mundo pues, pierde momentáneamente su profundidad y amenaza con convertirse en una piel lustrosa, una ilusión estereoscópica, una avalancha de imágenes fílmicas sin densidad. Pero esta experiencia ¿es ahora terrorífica, o es jubilosa?”[2].

El pollo
La similitud con los humanos se nos viene encima. Las formas y las texturas son demasiado similares: ver el pollo es darse cuenta de lo que no vemos cuando comemos pollo. Humanos y pollos tenemos dos pies, dedos y uñas; tenemos muslos, huesos y poros; tenemos cabeza y dos ojos; podemos estar muertos o vivos. Y sin embargo a un ser humano no se lo cuelga de esa manera ni menos para comerse ¿o sí? ¿Es esto maltrato? ¿Es posible que lo que hacemos con los animales sea inmoral o una cuestión no ética? ¿Quién dice que otro animal, con muchas cosas parecidas a los humanos, pueda ser tratado así? Ah pero claro, se me olvidaba: la Biblia dice que los animales están ahí para nuestro consumo.
El contraste del pollo colgando con los dos enormes cuadros decimonónicos, religiosos y oscuros que hay en la misma sala del museo San Ildefonso, es bastante desconcertante. Dos siglos de separación existen entre estas dos manifestaciones creativas. Todas las libertades de expresión ganadas por el individuo contemporáneo para terminar en un pollo desplumado listo para consumirse me hacen pensar por un momento que no hemos avanzado nada. Pero es sólo un momento, porque este pollo gigante es sublime, es bello, y es significativo. La muerte del pollo para consumo humano es un tema que inquieta a los que nos preguntamos por nuestra relación con los animales. Me imagino que esto no es tema para muchos y el pollo de Mueck es sólo un pollo increíblemente real, un chiste también y este maravillarse de un trabajo de mímesis es todo lo que entienden que es el arte, quedándose así en el mismo lugar de contemplación en que se está cuando se miran los cuadros de esa sala.
La mirada al arte contemporáneo es una mirada que tiene que pensar, cuestionar, que discute con el artista. Exige más que una respuesta pasiva como la que acepta las enseñanzas del catecismo católico a través de las imágenes en las paredes del museo.

La pareja acostada
El realismo me transporta a un mundo fantástico y me hace sentir que en cualquier momento esta pareja se va a mover. O van a hacer el amor o van a ponerse a conversar de porqué ya no hacen el amor. La sensación es igual a estar viendo una película que muestra una pareja que está despierta en la cama, y tener la seguridad de que en algún momento se moverán. Con esta alteración de la percepción (dado una espectadora crédula) Mueck continúa la tradición de los grandes maestros del pasado.

Hay dos referencias a Jesús en la cruz, el bebé pequeñito en la pared y el hombre en el flotador en la pared/piscina. A lo mejor fue el entorno lo que me hizo pensar en Jesús aunque esa no era la intensión del artista, pero en el video de la exposición el autor manifiesta su interés por los íconos cristianos y las representaciones de los bebés en el arte religioso. Es totalmente posible que haya querido hacer una referencia a Jesús pero no alcancé a ver una relación que apuntara a alguna idea concreta. Ocurre lo mismo con otras obras en donde no se produce una transformación de la percepción, (el negro con una herida, la mujer con las ramas en la espalda) y es con esas obras que me entró la duda sobre si Mueck es o no un artista cuyo mensaje esté a la par con su asombrosa capacidad de reproducción de la realidad.


[1] Nicholas Mirzoeff, Una introducción a la cultura visual, 1999
[2] Fredric Jameson, Posmodernismo o  La lógica cultural del capitalismo tardío, capítulo I y VI,  traducido por Celia Montolio Nicholson y Ramón del Castillo para la editorial Trotta, 1991.

6.10.11

Nahualas, pincoyas y otras monstruas - en construcción

001 fantasía realista por elemento y por relación irreal
(mujer buscando en la red cómo tranquilizar a su demonio)

002 fantasía realista por relación irreal
(mujer entre peyotes gigantes)

003 fantasía expresionista con elemento irreal
(mujer con visión sobrenatural)

004 fantasía expresionista con elemento irreal
(mujeres juntas)

005 fantasía expresionista con elemento irreal
(mujer sobre el mar)

006 fantasía expresionista con elemento y relación irreal
(mujer volando)

007 fantasía realista con elemento y relación irreal
(la pincoya)

008 fantasía realista con elementos irreales
(anunciación)

009 fantasía realista con elementos irreales
(nueva realidad)

Una estrategia para definir la pintura de signo fantástico es empezando por nombrar los elementos que la conforman y la relación que existe entre ellos.

Estos elementos son los mismos de una pintura figurativa donde está presente la mímesis (la perspectiva, el claroscuro y el cromatismo). Con esta estructura se construye una realidad que no pertenece a la realidad aparente.

Esta transgresión puede ocurrir de tres maneras:
- por medio de uno o varios objetos o sujetos que tienen alguna característica que no pertenece a la realidad aparente (irreal). Ejemplos: nahual, ángel, sirena, centauro, serpiente emplumada, dragón, diablo, ánimas, calaca viviente, chapulín con pene, flor con ojos, silla con piernas de mujer, todo tipo de seres y cosas híbridas, orgánicas o cibernéticas;

-  por medio de una relación irreal entre los elementos, es decir, una relación de elementos que es una incongruencia por tamaño, posición, pertenencia a una clase, etc. Ejemplos: mujer parada en luna creciente, mujer del tamaño de una montaña, hombre volando, tigres volando, cópula de mujer y cisne, plática entre hombre y liebre, planeta en una laguna, isla flotante, etc.;

-  por medio de una mezcla de las anteriores.

 Al principio pensé (con ayuda de Quique) que una pintura fantástica se caracterizaba por tener algún elemento de la mimesis y una de las tres opciones de fantasía que son (1) fantasía con elemento irreal, (2) fantasía con una relación irreal, (3) fantasía con las dos anteriores. Me pareció que un acercamiento de manera metódica podría arrojar una definición bastante objetiva, es decir, observable y comprobable. También vi las posibilidades de que se pudiera generar un método o manual para producir obras de género fantástico.

Las posibilidades son: una obra que solo use cromatismo, o sólo perspectiva o sólo claroscuro, que use dos de estas tres, o que se usen las tres; y cada una de esas opciones se combinara con otras tres opciones que son: fantasía con objeto o fantasía por relación y fantasía con ambas. Combinando estas opciones llegué a calcular 21 configuraciones que puede tener una pintura fantástica. Me pareció pertinente, para efectos de la tesis, ejemplificar cada una de estas opciones con ejercicios de pintura y de paso así incluir mi propio trabajo, cosa que no sabía cómo relacionar de manera que realmente aportara a la tesis.

Después de tratar de imaginar pictóricamente una pintura que sólo tuviera claroscuro, o sólo perspectiva y ver que no tiene sentido, cambié la fórmula de ésta manera:
-cromatismo/perspectiva/claroscuro/REALISTA
-cromatismo/perspectiva/claroscuro/EXPRESIONISTA O CON ALGO DE ABSTRACCION

Se introdujo un nuevo factor que tiene que ver con la manera en que está pintado un cuadro, me refiero a la opción de realismo y la de algo más gráfico, o con un trazo más expresivo. Es decir, las dos formas de pintar figurativo: con pintura directa o con pintura en veladuras.

Esas dos opciones combinadas con las tres opciones de fantasía arrojan 6 opciones que parecen más cercanas a lo observado en los cuadros de muchos pintores de género fantástico. Esta definición a partir de los elementos que forman la pintura de signo fantástico es objetiva porque no se basa en una apreciación de la pintura fantástica, sino en su construcción. Sin embargo… falta algo. Falta bastante.

Aquí otras definiciones:

Tzvetan Todorov en Introducción a la literatura fantástica, 1980 dice: "La ambigüedad subsiste hasta el fin de la aventura: ¿realidad o sueño?: ¿verdad o ilusión?
Llegamos así al corazón de lo fantástico. En un mundo que es el nuestro, el que conocemos, sin diablos, sílfides, ni vampiros se produce un acontecimiento imposible de explicar por las leyes de ese mismo mundo familiar. El que percibe el acontecimiento debe optar por una de las dos soluciones posibles: o bien se trata de ilusión de los sentidos, de un producto de imaginación, y las leyes del mundo siguen siendo lo que son, o bien el acontecimiento se produjo realmente, es parte integrante de la realidad, y entonces esta realidad está regida por leyes que desconocemos. …En cuanto se elige una de las dos respuestas, se deja el terreno de lo fantástico para entrar en un género vecino: lo extraño o lo maravilloso.
[...]
Castex en  Le Conte fantastique en France dice: "lo fantástico…. se caracteriza… por una intrusión brutal del misterio en el marco de la vida real."

Louis Vax en El Arte y la Literatura fantástica dice: "El relato fantástico.. nos presenta por lo general a hombres que, como nosotros, habitan el mundo real pero que de pronto, se encuentran ante lo inexplicable”

Roger Callois en Au coeur du fantastique dice: "Todo lo fantástico es una ruptura del orden reconocido, una irrupción de lo inadmisible en el seno de la inalterable legalidad cotidiana."

Es decir, plantea dos órdenes de acontecimientos: el misterio, lo inexplicable, lo inadmisible que se introduce en la “vida real” o en el mundo real: el mundo natural y el mundo sobrenatural. Otra manera de hablar de la dualidad razón-intuición integradas.


Alejo Carpentier en De lo real maravilloso americano, 1967: "...lo maravilloso comienza a serlo de manera inequívoca cuando surge de una inesperada alteración de la realidad (el milagro) de una revelación privilegiada de la realidad, de una iluminación inhabitual o singularmente favorecedora de las inadvertidas riquezas de la realidad, de una ampliación de las escalas y categorías de la realidad, percibidas con particular intensidad en virtud de una exaltación del espíritu que lo conduce a un modo de “estado límite”.

Junto a este último texto que me encanta, mi definición de lo fantástico se ve pálida. Creo que me falta describir algo que hay en los cuadros y que no está en mi definición.

27.8.11

Objetos de estudio

Ofrenda en la casa del adivino
Daniel Lezama, 2011
óleo sobre lino, 170 x 135 cm

Daniel Lezama es un pintor que quiero incluir en mi investigación del arte fantástico en México, según una definición de arte fantástico que estoy recopilando del libro El Surrealismo y el arte fantástico de México, (1973), escrito por la Dra. Olga Rodríguez Prampolini, del Instituo de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

16.8.11

favorita > mujer con sombrero


Me gusta este cuadro porque me puedo imaginar cómo chocó con muchos mitos sobre la pintura que había en esa época. Lo encontraron horrible. Vomitivo. Y siendo ahora tan venerado, pienso que es muy extraño como cambian las cosas en el arte.
Es un cuadro al borde del colapso, para la época, y eso se debe a las ideas que tenía la gente sobre lo que era la pintura. Hoy lo veo desde mucho después de los expresionistas abstractos y digo, ¡tanto detalle! También pienso que Matisse dio varios saltos hacia la creación de una nueva manera de pintar. No sé si éste sea el cuadro más representativo del Fauvismo, pero es el que más me gusta.
Lo que veo en el cuadro:
Color: La sustitución de los colores clásicos por los puros es consistente en el cuadro. Hay dos tonos, los bastante puros, y, los apastelados. Hay colores que se contrastan puestos uno al lado del otro, y esta dupla se repite, por ejemplo el naranja del pelo y el verde de la piel al lado, se repiten en el cinturón de manera opuesta; están los rosas y azules que se repiten en el sombrero y el brazo. También hay dos áreas de azul oscuro que están en posiciones simétricas en el cuadro. Hay dos superficies naranjas que está en lugares opuestos de la diagonal que va de la izquierda arriba a la derecha abajo. Los colores están puestos en equilibrio geométrico.
Técnica: Sobre este tema el mismo Matisse cuenta que surgió de una solución para el Divisionismo que hacía ver las cosas muy homogéneas. La imagen se construye con superficies coloreadas, de manera plana. Se busca la intensidad del color, el tema no es importante.*
Creo que las cosas las construye con opuestos: áreas reconocibles y otras sólo deducibles: equilibrio de verosimilitud y abstracción logrado con brochazos de detalle y otros planos; la calma de la mirada contrasta con el caos que tiene en su cabeza.
La mano parece un animal, algo reptil, que seguro es un guante que su señora usaba, junto con el sombrero para ocasiones de fiesta. Eran la moda, pero a Matisse le tiene sin cuidado si parecen otra cosa.
Expresar su emoción y controlarla con la razón era la meta de Matisse y en este cuadro yo veo claramente ese equilibrio entre el caos y la razón.


* Jack D. Flam, 1984, Matisse on Art

13.8.11

proyecto de trabajo para el taller del maestro Miranda

Nahualas
6 telas o más de 80 x 90 cms. óleo y collage probablemente.
Como plan de trabajo indagaré sobre el cuerpo fantástico del nahual, en género femenino: la nahuala.  Mi intensión es pintar representaciones de seres, entes, si se quiere, de un mundo fantástico. no serán seres mitológicos ni universales clásicos, pero serán como sus descendientes, con respuestas para ayudarnos a entender mejor el mundo de hoy, que es la versión benefactora del nahual, porque hay otras que son menos amigables. Eso como tema.
El cuerpo pienso hacerlo modelado y para el resto estaré pensando en los alebrijes y superficies planas...


Lo que leí o voy a leer:
Carranza, Armando (2000), Nahual, tu animal interior
Ida Rodriguez Prampolini (1982), El surrealismo y el arte fantástico de México
Nahual
Schurian, Walter (2005), El arte fantástico
Trejo Silva, Marcia (2003), Guía de seres fantásticos del México prehispánico




7.8.11

paisaje 1: del dibujo a la pintura



Paisaje 1 | óleo sobre tela | 84 x 48 
Una paleta reducida de morado, rojo óxido y verde hecho con azul thalo y amarillo cadmio, todos más o menos en el mismo tono blanquecino que opaca todo y que no me gusta, pero que me sirve para ver esto como una primera capa nada más para definir los contornos de las cosas, el cuerpo y la vegetación fantástica. (Uno más para la serie del medio ambiente). Voy a buscar en varias capas o niveles de detalle el cuadro final, para hacerlo más rico, más importante si se quiere, por que el tema es importante. ¿Cómo puedo decir que hay que cuidar el medio ambiente, si todo lo quiero rápido y sin esfuerzo?
El tema: las manos vacías y la naturaleza es víctima o testigo. El árbol y el origen del mundo están unidos por el mismo símbolo del amor. Cursi pero cierto: la naturaleza y nosotros somos interdependientes. El sentimiento de la figura es distinto del de la pintura y puede quedar así dramático, o puedo cambiarlo a misterioso, o neutro. Eso lo puedo decidir más adelante.

Del dibujo al color sin construir volúmen, para explorar el color solamente. Los otros dos cuadros que estoy pintado (la enredadera y ahí viene la sangre) exigen un trabajo de modelado y detalle que me dejó en una desacostumbrada relación con el color, como si no pudiera colorear y moldear al mismo tiempo. Me pregunto si la técnica mixta (Mische), en la cual se trabaja de manera separada el moldeado y el color local, se inventó precisamente para tener un método que respondiera a este problema de perder el control del color por estar aplicando sombras y luces.

2.8.11

Avances: lo decorativo exuberante


1. Superficies planas y figuras recortadas. Veladuras y moldeado con sombra y color mezclado para la piel.

2. Color empastado en la enredadera de la izquierda y flores de la superficie central que contrasta con el trabajo de dibujo y transparencias del cuerpo y de la superficie a la derecha abajo.

Para abordar el tema de la figura y el fondo que me propuse para estos cuadros del "medio ambiente" uso el negro para aplanar y acercar la obra al diseño gráfico. Busco lo decorativo de distintos órdenes o clases. Seis superficies y un cuerpo. Este cuadro parece un muestrario de telas. El único camino que vislumbro para darle sentido a tal desconexión es volver esto tan exuberante como bosque tropical, después de todo el tema es la naturaleza, la cual no siempre viene en armonías. Pienso en los bordados de los vestidos de las mujeres del Istmo de Tehuantepec. Comparadas con las vestimentas de otras regiones de mujeres más sumisas me parece que hay una relación entre la vestimenta y el carácter de las mujeres. Lo femenino, las flores, las telas, cosas de mujeres con poder. A ver si le puedo dar la vuelta hacia algo que vaya más allá de lo estereotípico, pero se ve difícil.

El empastado en las hojas y las flores de la superficie central trae otro tipo de sensaciones: lo rugoso, pastoso, aceitoso. Lo material del óleo se encumbra sobre las superficies lisas y pulidas y tiene connotaciones materiales o materialistas que contrastan con la calma que ando buscando. No anticipaba esto: la calma está peleada con la materialidad.

1.8.11

Avances: las veladuras y el blanco.

1. Primera veladura roja sobre el cuerpo. Aplicación del fondo negro con mezcla de negor, otros pigmentos y carbonato de calcio. quedó bastante más opaco.

2. Blanco difuso sobre la veladura roja. Modelado verde en la enredadera.

3. Veladura amarilla sobre todo menos el negro.

 4. Blanco sobre en el cuerpo sobre la veladura amarilla. Me parece que también hay una veladura para bajar el amarillo, pero no la recuerdo. Es posible que sea un cambio en la configuración de mi cámara.

5. Más blanco sobre el cuerpo y la enredadera.

Para la piel en este cuadro estoy tratando de hacer una serie de capas, similares a las de la técnica Mische, o mixta de óleo y agua, pero sólo con óleo. Básicamente va así: dibujo, veladura roja, iluminación con blanco, veladura amarilla, iluminación con blanco, veladura azul, iluminación con blanco, color local.
Para la enredadera estoy probando lo mismo, pero las veladuras no son de rojo, amarillo y azul, sino de colores secundarios o más sucios para ver qué logro.

Hay cosas que me molestan mucho que no se pueden ver en las fotos y son las pelusas que van quedando pegadas a la tela. Le dan una rugosidad que no quiero. Al respecto me sorprende cómo me voy enfocando hacia una búsqueda de una superficie cada vez más controlada. No sé de dónde viene esta intensión detallista que no es mía pero que estoy siguiendo por ahora porque el cuadro se va enriqueciendo considerablemente con todas las capas y el trabajo delicado. Algo que antes era tan poco importante como el limpiado de los pinceles con un trapo que no se deshilache se ha vuelto importante.

Voy sumamente lento, porque hay que esperar que seque una capa antes de aplicar la otra. Cada aplicación la hago con un cuidado por la manufactura que batalla con el deseo de terminar. Parece metáfora para otra obsesión humana. Pero el caso es que la pintura me pone en ese predicamento: terminar ahora vs. después, es decir más adelante en un punto incierto que manifieste un recorrido de capas, delineados, iluminaciones y moldeados, decoración y abstracciones, en suma, una cosa más barroca, usando esa palabra como se usa acá en México, es decir, recargada, trabajada, ornamentada. El tiempo en la obra es cada vez menos apresurado y por lo tanto la obra va reflejando indirectamente la calma. Lo que pasa en el cuadro no es el gesto, no es la energía ni la impresión rápida y azarosa. La calma sostiene el mensaje.

18.7.11

La Escuela vienesa de Realismo Fantástico

Ernst Fuchs
Arik Brauer
Wolfgang Hutter
Rudolf Hausner
Anton Lehmden

La escuela vienesa de Realismo Fantástico


Para mi investigación del arte fantástico en México a principios de este siglo, voy a comenzar por tomar la explicación que, en su libro Arte fantástico, hace Walter Schurian, psicólogo austríaco con estudios en sociología y antropología. Él aclara que el arte fantástico ha existido desde siempre y esta básica diferencia con otras categorías artísticas explica que existan contenidos y fórmulas fantásticas en el manierismo, el surrealismo, el dadaísmo y en muchas corrientes y épocas, incluso desde las culturas primitivas. Es decir, no ha existido el arte fantástico como tal en el siglo XX, no ha sido corriente, ni escuela, ni empeño común. Sólo desde la perspectiva contemporánea, se le puede considerar un género, pero su clasificación es a posteriori. [1]
La primera clasificación la hizo el crítico e historiador vienés Johann Muschik, quien adscribió el Arte fantástico a la Escuela vienesa del Realismo Fantástico. Quienes fundaron esta escuela, en 1948, fue un pequeño grupo de pintores austríacos bajo la influencia del maestro Albert Paris Gütersloh: Ernst Fuchs, Arik Brauer, Wolfgang Hutter, Rudolf Hausner, y Anton Lehmden, quienes influenciados por los descubrimientos sobre el psicoanálisis se aventuraron a explorar y a representar plásticamente  el inconsciente de manera consciente por medio de fantasmagorías, paisajes imaginarios, visiones, mundos subjetivos controlados por un espíritu racionalista. Su fuente de imágenes simbólicas proviene de las tradiciones místicas y religiosas de Europa y en lo que respecta a su plástica, este grupo estaba al otro extremo de las escuelas de arte abstracto, las cuales dominaban la escena artística en la segunda mitad del siglo XX, y son mayoritariamente pintores figurativos. Muschik hace alusión a la diferencia que existe entre los surrealistas y los del grupo vienés; esta la caracteriza por la ausencia del absurdo, la paranoia y la alucinación. [2]
El reconocimiento y aceptación del público europeo hacia el Realismo Fantástico no ocurrió hasta el año 1962, cuando se organizó una exhibición de 23 pintores que representaban a la Escuela de Viena, y luego en 1963, cuando el crítico de arte Wieland Schmeid  escribió el libro Malerei des Phantastischen Realismus / Die Wiener Schule (Pintura del Realismo Fantástico / La Escuela de Viena). En 1965 este mismo crítico e historiador organizó una exposición itinerante de la Escuela de Viena en Hanóver, la cual viajó por toda Alemania. El crítico de arte Hanns Theodor Flemming escribió: “Esta exposición, organizada por Wieland Schmied, es un evento de primera clase. La exhibición abre las puertas a un mundo mágico extrañamente fascinante y hasta ahora pasado por alto, además nos estimula a reexaminar los actuales criterios establecidos y a ver con una mirada fresca los nuevos problemas y posibilidades de la pintura. Están rompiendo (La escuela de Viena), sobre todo, con la demanda de una ‘pintura pura’ (propuesta por Cézanne), la cual debiera de estar libre de los contenidos literarios, simbólicos y sicológicos. Para la Escuela de Viena no hay oposición de categorías y ellos no creen que el ‘arte formal’ llega a un nivel superior sólo cuando carece de contenido literario. Aunque podemos detectar fácilmente las influencias que tienen, desde los antiguos maestros hasta los surrealistas clásicos, esta escuela no está retrocediendo ni está siendo ecléctica, su calma provocadora es excitante y su claridad es abrumadora…”. Más tarde Schmied definiría al arte fantástico como todo arte que carece de la aquiescencia evidente de una época. [3]
Según el historiador Johann Muschik, la Escuela vienesa tiene muy poco en común con los surrealistas, quienes perseguían una plástica más abstracta y automática, la cual derivó más tarde en la escuela americana del expresionismo abstracto. Una gran diferencia con los surrealistas es que los realistas fantásticos abordan grandes temas, como son la guerra y la paz, la cultura y la naturaleza, lo racional y lo irracional y las problemáticas psicológicas. Existe una filosofía en su pintura y claramente es de naturaleza dualista, la cual hace eco de las filosofías de Nietzsche y Schopenhauer y de las teorías psicológicas de Freud y Jung. Se pueden rastrear en ella antiguos mitos y creencias, especialmente los cosmogónicos y mesopotámicos y ver representaciones del clásico enfrentamiento entre lo apolíneo y lo dionisíaco.[4]
La descripción que hace Muschik de los artistas de esta escuela revela mucho de una época en que se afianzaban las prácticas psicoanalíticas. Él comenta que la obra de estos artistas representa el otro lado del mundo exterior;  el opuesto imaginario expresado con la ayuda de asociaciones lógico-ilógicas, analogías y simbolismos que pueden ser vistos como una realidad alternativa. Como en los sueños, las categorías de la realidad exterior, del tiempo y el espacio se disuelven, causa y efecto son intercambiables, y el mundo infinito del alma puede navegarse, explorarse y presentarse, con la ayuda de la imaginación y la fantasía a través de la actividad artístico-creativa. Menciona que cuando hay cambios revolucionarios que se vuelven extremadamente amenazantes para individuos sensibles y cuando debemos enfrentarlos de todas maneras, entonces la fuerza interior se vuelve excepcionalmente fuerte. Y continúa, Muschik, muy en la línea de Jung, diciendo que el otro lado es un refugio interior, un retorno a una existencia primigenia, y que sumergirse en lo onírico-consciente no solo significa la libertad sino un empoderamiento que nos permite volver renovados para lidiar con la realidad del mundo exterior. La obra de los realistas fantásticos no avoca el escapismo, ellos se vuelven hacia adentro para tomar fuerzas del poder interior y posiblemente ganar una nueva perspectiva para conquistar la fe aumentando los límites de nuestra percepción y conciencia. También es un mapa a una visión poética del mundo que no está estructurada según categorías estéticas sino que en organismos libres, abiertos en todos lados. Por eso es un intento de una síntesis, que combina dentro del mito de la fantasía el micro y el macro cosmos, lo exterior y lo interior, luz y oscuridad, día y noche, sol y luna, cielo e infierno, religión y magia.
Por último, Muschik hace una declaración bastante osada sobre este grupo de artistas y dice que son constructores de mitos y como tales son la continuidad de los artistas del renacimiento que traen a la luz el conocimiento del otro lado que no es visible a todos. El artista es un místico o poeta que visto desde el presente desmitologizado lleva la bandera del nuevo Romanticismo y gracias a su arte un aspecto del mundo se vuelve visible para nosotros. Es la sensibilidad del artista, esta capacidad que los diferencia de los demás, lo que hace que sea su deber volver visible lo que se ha desdeñado, suprimido, consciente o inconscientemente. Los realistas fantásticos hacen uso del ojo del niño, mirando con asombro y completa atención a todo alrededor. El ojo del niño que ve pero que no etiqueta ni clasifica lo que ve. De esta manera todo se vuelve colorido y rico, y por su novedad tendemos a poner atención en cada detalle. Porque cuando creemos que sabemos lo que es una cosa es que tendemos a clasificar, eliminar, reducir para que quepa en los compartimentos de las ideas preconcebidas.[5]
La relación que hace Muschik sobre este movimiento del ser humano de volverse hacia adentro en períodos de mucha amenaza exterior y luego producir una obra llena de fantasía, simplemente no aplica siempre, ni menos en México donde la violencia no ha hecho que los artistas se vuelvan hacia la fantasía interior sino a reproducir lo mismo que hay afuera. O eso parece en este punto de mi investigación. Creo que la motivación de los artistas del realismo fantástico de Viena más coincide con las exploraciones intelectuales de gente interesada en los nuevos descubrimientos sobre la psiquis del ser humano, por un lado, y por otro, coincide con lo que el pintor Otto Rapp considera que es el valor máximo de este grupo: el interés por la conservación y continuación de la destreza y conocimientos del oficio del pintor en medio de todas las tendencias de la segunda mitad del siglo XX, la cual nunca dejaron de ver como superfluas.





[1] Arte fantástico, 2005, Walter Schurian.
[2]Johann Muschik, 1974, Die Wiener Schule des Phantastischen Realismus, citado por Otto Rapp en su Ensayo publicado en línea The Vienna School of Fantastic Realism (La Escuela de Viena de Realismo Fantástico). http://www.vagallery.com/page66.html [15/08/2016]
[3] Misma fuente anterior.
[4] Misma fuente anterior.
[5] Misma fuente anterior.

10.7.11

el medio ambiente


Ahí viene la sangre | óleo sobre tela | 45 x 60




la enredadera | óleo sobre tela | 45 x 60


La búsqueda de soluciones para el tema de la figura y el fondo ha dado un par de frutos: dos cuadros nuevos que los he usado para explorar este tema de lo plano y ... lo tridimensional-que-también-es-plano, porque todo es plano en una tela. Esta dualidad que no es dualidad pero que sí son dos modos de representación me intriga mucho.
Viendo la pintura del virreinato con detención, veo que esos pintores, algunos anónimos, también tenían que resolver este asunto. Es decir, todos los pintores saben que una tela es un plano y llegan al punto en que tienen que decidir si absolutamente todo en el cuadro será ilusión o habrá cosas que sean lo que son, es decir, trazos, líneas, manchas, ornamentación, sólo color, etc. La pintura abstracta no cuenta una historia y por eso goza de la libertad para ser lo que es, trazos de un ser humano sobre una tela. La huella del artista en la tela, su trazo, su ornamento, esa es la herencia de la pintura de los tiempos modernos y por mucho que me tiente la pintura clásica, siempre quiero sentir el poder, la libertad de decir: éste es Mi gesto.
He observado en algunas pinturas de la época del virreinato, de la escuela limeña sobretodo, que esos pintores también jugaron con los ornamentos por sobre el realismo del cuadro: son decoraciones que no obedecen a perspectiva ni gradaciones lumínicas que indiquen volumen. Otro ejemplo más popular es Klimt y su mezcla de carne y plano decorativo.

El ornamento del interior del fruto, en el cuadro de más arriba que se llama Ahí viene la sangre, es una copia de un ornamento usado en el cuadro Transverberación de Santa Teresa (anónimo, Museo de Arte Virreinal del Monasterio de San José y Santa Teresa, Arequipa, Perú, que ahora se expone en el Palacio Iturbide). En mi versión, no hay pinceladas con polvo de oro, sino un dibujo sobre óleo fresco con un pincel muy gastado casi romo, como un micro-graffiti.

Por otro lado me interesa el cuerpo imaginado, el cuerpo como avatar, el cuerpo emocional, el cuerpo que piensa y siente. Ni la naturaleza con toda su gloria me distrae de lo que quiero retratar con más ganas: el ser invisible. Y lo quiero hacer lo más real posible, pintado con la técnica realista que mejor pueda hacer. Así es como llego a esta dicotomía del cuerpo y su ambiente, a dos planos de representación, uno que por no tener sustancia material parece fantasioso y el otro que no pretende ser nada más que lo que es, una tela pintada de colores.

Ambos cuadros están a medio camino aún. En ambos he tratado de cuidar las líneas lo más posible y empecé a usar un palo como apoyo para mi mano. Este trabajo de detalle resultó del entrenamiento de los dibujos en el libro de artista que he estado rayando. Digo resultó, porque no me explico cómo es que ahora quiero que el cuadro esté mucho más detallado de lo que nunca he querido hasta ahora.

En cuanto a los círculos en el cuadro La enredadera, no se me ocurrió otra cosa más que usar un compás para solucionar lo que parecían tortas de betabel. No sé si la tela haya sufrido tanto con esos hoyitos como para que en un futuro se rompa, pero lo dudo. Por ahora tapé los hoyitos con un impasto líquido.