17.8.13

Bitácora. Retomando la pintura acrílica. Proyecto 1


Después de 3 años de trabajar con óleos, vuelvo a comenzar a pintar con acrílicos.

Excepto por ciertos prejuicios e ideas que no resultaron relevantes, el cambio a acrílicos fue bastante fácil. Un rociador ayuda para mojar la tela y pintar sobre mojado.
Estoy trabajando en 4 proyectos. Voy a tratar de poner por escrito las ideas relacionadas con el proceso creativo en cada uno, con la intensión de mantener el nivel de verbalización y teorización que llevaba en la maestría para prepararme para postular nuevamente al doctorado en arte en la UNAM. Esta vez trataré de no apoyarme en estudios de narrativa literaria, ni en la historia del arte, ni en nada ajeno a mi propia obra. Aunque no quedé en el doctorado, seguiré intentando entrar porque realmente creo que puedo aportar algo escribiendo sobre pintura además de pintando. Esta bitácora también servirá como material de trabajo para mis clases de pintura. Se vale comentar y cuestionar todo lo dicho aquí.


Para animarme a comenzar a pintar con acrílicos nuevamente me propuse una serie de pequeños formatos en papel y tela, sin presionarme demasiado sobre el resultado. En un segundo momento, es, decir, cuando ya había terminado unos tres dibujos, se me ocurrió una idea que me pareció que ayudaría también a darle una estructura para comparar técnicas: unirlos con un horizonte. La idea de relacionar la serie de dibujos inconexos me ayudó para ver una narrativa. Podría muy bien ser la historia del desarrollo de la mujer desde unos roles mágicos a la izquierda, roles maternales al medio y roles más complejos y difíciles de dilucidar a la derecha.
Sobre fondos de manchas en dos capas dibujé en carboncillo. Mi idea era retomar el tema de el camino del dibujo a la pintura, aprovechando lo rápido que uno puede diseñar figuras con un carboncillo, sin pensar mucho, siguiendo la línea decorativa, buscando personajes misteriosos que sirvieran de pretexto para probar el acrílico aplicado de la misma manera que venía aplicando el óleo en mis últimos cuadros, con veladuras.


La mujer con el bebé está en papel y el sol está sobre tela. la diferencia en cuanto a lo que se puede hacer con la textura, es enorme. El papel no se presta para acumular pintura y todo queda más plano de lo que quiero. Me doy cuenta que en la tela el acrílico me permite mucha más textura de lo que lograba en óleo. Realmente creo que nunca llegué a relajarme y ser generosa con el material cuando pinté al óleo.

Esta es la imagen que más me gusta de la serie y es en la que más trabajé. Hay varios tratamientos: el cerro está pintado con muchas pinceladas, primero los rojos, luego los verdes y finalmente hay unos lilas, sobre el fondo que era negro. Pasó algo interesante en un momento, creo que porque son colores complementarios, en donde el cerro quedó muy vivo. No tiene relación con la mujer volando ni el pollo, que tienen una tratamiento a partir de un clarooscuro que fui sobando como si fuese óleo, con sombra natural y blanco. Fue en el cileo que vi que se puede sobrar el acrílico. Fui rociando agua con el rociador cuidando que no cayeran gotas muy grandes porque echan a perder todo el esfumado. pero sí, descubrí que es posible hacer un trabajo similar a lo que permite el óleo, e incluso pude hacerlo más rápido y con más textura de lo que estaba acostumbrada. el formato pequeño creo que ayudó mucho, por supuesto.

Esta imagen me parece también interesante, la cabeza con la sombra que se desprende, otra mujer que quiere salir caminando mientras la principal parece que deja caer una joya. Nuestra mente, nuestra percepción de nosotras mismas, imaginando escisiones irreales para justificar/tratar de entender comportamientos. Esta imagen sufrió mucha corrección de color. El paisaje figurativo que no quiero que sea mimético, no quiero que sean colores convencionales de cielo, tierra y mar. Tengo que esforzarme por romper la inclinación naturalista. Quiero que las formas den cuenta de lo que no sabemos, la presencia de lo desconocido, representando la otra verdad sobre el mundo familiar que nos rodea: no sabemos porqué está aquí, porqué existe, ni para qué. Da lo mismo cuáles sean las ideas, no me importa sino se entienden, lo que quiero es que por lo menos se sienta esa sensación de extrañeza que es la que da pie a pensar más profundamente sobre la vida.

Una manera de despegarse de lo mimético en la pintura es recurrir al dibujo de personajes deformes como base. Es esencialmente una ilustración y siempre queda corta de la definición académica de pintura que visto de este modo corresponde a la construcción del cuerpo y el paisaje de manera mimética, volumétrica, naturalista. Estas son las decisiones que tengo que tomar seguido, porque naturalmente me inclino hacia el dibujo abstracto por un lado, que es donde soy más espontánea; y el otro polo, que es el trabajo pictórico con todas sus reglas y códigos, que hacen que una pintura se vea tan rica y hermosa.


La serie final la monté en Photoshop. Tuve que recurrir a mucha manipulación de color para lograr un conjunto que al final no me satisface tanto. Para trabajar así hay que tener tableta y lápiz que yo no tengo. Mi idea fue hacer un ejercicio de composición de mural y se quedó muy corto. Para ese fin no ayuda que las figuras estén cortadas en la base. Seguido hago eso, como si siempre me quedara chico el formato. Es un problema que tengo que hacer más consciente.
Remo Cesarani dice que el objeto mediador, que es la secuencia del volantín brillante a la izquierda de la imagen, es un recurso común en la literatura fantástica. Me gusta mucho esa idea del elemento con poderes que entra en escena, o como símbolo de una civilización más avanzada que la nuestra, que puede ser la nuestra pero en el futuro, o en una dimensión paralela, donde es fácil modificar el mundo material sin causar tanto daño al medio ambiente y a nosotros mismo. Un artefacto precioso, mágico y poderoso.
Creo que este ejercicio de ilustración en acrílico permitió desarrollar confianza en el medio, y hacer una especie de inventario de los recursos que manejo: cuerpo a partir de una base académica, clarooscuro, difuminado, textura con pinceladas, horizonte, tierra, cielo y mar, objetos mágicos, colores complementarios, planos y matizados, figuras deformes e híbridas.





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